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SANTIAGO muro por SEBA CENER

Resiliencia y flexibilidad

Patricia Lopez

Program Manager

A lo largo de su carrera profesional, Patricia ha enfrentado una gran variedad de retos. Durante los últimos veinte años trabajando para SAP tuvo la oportunidad de asumir una docena de roles y atender a cientos de clientes. Patricia, que confiesa aburrirse fácilmente, explica que ha logrado permanecer en la misma empresa por tanto tiempo por esta pasión por el cambio y la flexibilidad de SAP. La estimulación diaria y la versatilidad de su trabajo es lo que le encanta. Hoy en día, en sus capacidades como program manager, está en constante contacto con un público específico y con empresas que tienen las más diversas necesidades.

Es una transformación y un proceso de aprendizaje permanentes. Me especializo en conformar equipos fuertes para que cumplan con los objetivos en común.

Pero no fue sino hasta el 2010 cuando tuvo que gestionar el proyecto más importante de su vida, que resultó ser una de las lecciones más importantes que podría aprender. Los exámenes generales de salud que había hecho cada año nunca habían mostrado un resultado negativo. Sin embargo, fue diferente esta vez. Notó que algo no estaba bien y decidió buscar la opinión de un profesional. El diagnóstico fue rápido: un complejo cáncer de mama. Enfrentó la situación de la mejor manera que sabía y reunió un grupo excepcional de especialistas: un médico, un nutricionista, un psicólogo y un instructor de meditación.

Estaba muy ocupada con el trabajo en ese año, pero necesitaba un descanso. Veinte días después de su biopsia, Patricia inició una agresiva quimioterapia y radioterapia.

El abuso que sufrió mi cuerpo me pasó la factura. De todos modos, sabía que tenía que soportarlo y que la cura solo dependería de mí. Tenía que recordar cómo cuidarme a mí misma, reír y jugar.

Un año y cuatro meses después de que inició la terapia se dió cuenta de que necesitaba divertirse para que sus células se recuperaran.

Arrastrá el mouse para ver las fotos del antes y el después del muro de Patrícia.

Patricia, quien siempre estuvo comprometida con la tarea de ayudar a otros, ahora necesitaba por primera vez dar prioridad a sus propias necesidades. Siempre tuvo un estilo de vida saludable, pero con cada nueva sesión de quimioterapia se volvía más frágil, incluso hubo días en los que no pudo salir de la cama. Sabía que tenía que mantener su mente ocupada y comenzó a estudiar psicología, que estaba relacionado con sus estudios anteriores en análisis de sistemas y psicología social. Tuvo que ausentarse del trabajo por primera vez durante el tratamiento. Patricia está muy agradecida por el apoyo que le dio SAP.

Su flexibilidad fue crítica para mi recuperación. La compañía estuvo ahí a mi lado y siempre comprendió cuán importante es ser flexible si uno desea continuar siendo relevante en la era digital en la cual actualmente vivimos.

Sus hijas Julieta, de 21 años y Delfina, de 14, fueron la clave para la recuperación de su madre; gracias a ellas se sintió obligada a sobrevivir. Quería verlas crecer y disfrutar a sus nietos, eso se convirtió en su mantra. “Como madre, el tratamiento fue duro. No podía exponer a la más joven al estado deplorable en el que quedaba después de la quimio, pero Julieta era más grande y tuvo que asumir muchas responsabilidades durante el proceso”.

Cada experiencia, sin importar cuán dolorosa, también servía para expandir la perspectiva de vida de Patricia.

Fue una excelente lección que me permitió poner a prueba mis límites y sobrevivir dicha situación.

Una de las lecciones más importantes fue aprender a decir no. Patricia siempre intentó llevar el mundo entero sobre los hombros, pero se dio cuenta de que tenía que tomar decisiones e invertir tiempo y energía sabiamente. “Nunca había tenido límites, siempre había dicho sí. Me encantaba resolver cualquier cosa, pero es imposible arreglar todo”, reflexiona ahora que se enfoca en llevar un estilo de vida más relajado y cerca de sus seres queridos.

Patricia siente que sus decisiones ya no se basan en la lógica, sino en las emociones. A parte de su trabajo como program manager, Patricia también es psicóloga practicante. Trabaja en un centro comunitario y participa en grupos para mujeres que han pasado o están pasando por lo mismo. “Quiero regresar todo el apoyo que recibí “, subraya. Después de todo, Patricia tuvo que reaprender cómo lidiar con situaciones diarias que se volvieron extremadamente complejas: ¿Cómo administrar una casa con un cuerpo debilitado? ¿Cómo cuidar de las niñas? ¿Cómo lidiar con la pérdida de cabello? Uno puede aprender mucho de aquellos que han pasado por lo mismo.

Transformar esa experiencia en una lección positiva fue esencial para Patricia. Cree firmemente que a lo largo de esa adversidad sintió alegría y logró crecer como persona.

Uno necesita resiliencia para lidiar y sobrevivir esto. Por más difícil que algo parezca, si uno es fuerte y determinado, todo es posible.


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