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SÃO LEOPOLDO muro por SEBA CENER

Puliendo diamantes

Henrique Santos

Support Consultant

Henrique nunca se acostumbró a ser el único hombre negro en cualquier lugar al que iba. Nació en Novo Hamburgo, una ciudad fundada por inmigrantes alemanes en el sur de Brasil, y siempre vivió en un barrio central. Había muy poca gente negra ahí, a diferencia de lo que sucedía en la periferia. Eso le molestó por un tiempo y empeoró cuando empezó la universidad.

Tengo muchos amigos negros, pero ahí no los veía y comencé a preguntarme por qué.

De acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), 12,8% de jóvenes negros entre 18 y 24 comenzaron en 2015 su educación superior, mientras que el porcentaje entre gente blanca era 25,6%. Es importante mencionar que, según el censo del 2010, 50,7% de los brasileños se definen a sí mismos como negros o mestizos en comparación a un 47,7% de blancos.

Cuando se incorporó al mercado laboral, notó exactamente lo mismo. Hombres y mujeres negras se ocupaban de mantenimiento, pero ningún puesto directivo. “Eso no tiene sentido. La calidad de servicios incluye la diversidad”, resalta. Por eso Henrique empezó a dirigir un grupo de empleados en Brasil que se enfoca en traer a la empresa la diversidad étnica del país.

Queremos mostrar el valor de diferentes grupos étnicos en el mercado de trabajo, pero también comprobarle a la gente joven que es posible trabajar para una multinacional.

La oportunidad de conocer otras culturas también fue fundamental para que Henrique comprendiera la importancia de la diversidad. A finales de los noventa su padre recibió una oferta de trabajo en China. Toda la familia se mudó para allá y Henrique pasó siete años en ese nuevo escenario antes de regresar a Brasil.

Mi grupo de amigos era multicultural: de Colombia, Corea, Portugal, Taiwán, y de otros países. Siempre tuve interés por conocer a personas que eran diferentes.

Actualmente su padre, Laudino, su madre, Giani, y su hermana más chica, Karen, viven aún en China. Su otra hermana, Gabriela, vive en Estados Unidos y él en Brasil con su esposa Raquel.

Siempre en busca de nuevas experiencias, a los veinte años viajó a Boston como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para predicar el evangelio, visitar a creyentes y hacer diferentes tipos de trabajos de voluntariado. Hoy, a los 27, estudia administración de empresas por medio del sistema de aprendizaje a distancia de la Universidad de Birmingham y trabaja en atención a clientes en SAP donde pone en práctica su pasión por interactuar con personas diversas.

Se unió a SAP como pasante y un año después se convirtió en empleado de tiempo completo. “Los jóvenes pueden hacer cualquier cosa. Hablé con muchas personas para escuchar consejos sobre cómo mejorar y convertirme en una mejor versión de mí mismo. Quiero que otras personas de mi edad o más jóvenes sepan que es posible pulir un diamante en bruto y quiero mostrarles qué tan precioso puede llegar a ser. Siempre disfruté haciendo eso y quiero volver a hacerlo con la red”, dice con la alegría de alguien que sigue su verdadera vocación y trabaja con un propósito.

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