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RIO DE JANEIRO muro por SEBA CENER

Inspiración más allá de las etiquetas

Diogo Almeida

Product Support Engineer

En aquel entonces, cuando formaron Old Trash en el 2011, el grunge era el género favorito de la banda. Desde entonces han expandido su repertorio para abarcar punk y heavy metal. Han experimentado con diferentes ritmos e inventado cosas nuevas. Fue entonces que los miembros de la banda se dieron cuenta que no tenían por qué limitarse a un género. Tenían una misión y ésta no necesitaba etiquetas: Querían hablar sobre cosas con las que la gente se pudiera identificar como el dolor y superación. Diogo Almeida se parece en muchos sentidos a la banda que fundó: él tampoco quiere ser limitado por etiquetas.

Desde que era pequeño a Diogo lo consumía una pasión por la música y la ciencia, motivada por la apremiante necesidad de saber cómo funciona el mundo, cómo cae la lluvia, cómo funciona la gravedad. A los dieciséis decidió comprar su primera guitarra eléctrica. Su padre, riguroso en cuanto a enseñar el valor del dinero, le ofreció trabajar con él en el taller, así podría ahorrar suficiente dinero para el instrumento.

Durante una pausa de trabajo, él y su padre pararon en una gasolinera para comprar un tentempié. Todo pasó muy rápido: un grupo de hombres comenzó a discutir, sacaron sus armas y empezaron a disparar. Al tratar de huir del lugar a Diogo le dispararon en la espalda. Cayó al suelo aún consciente y tratando de entender lo que sólo unos segundos antes había pasado. Su padre subió a uno de los empleados de la gasolinera al auto y lo llevaron juntos al hospital. Diogo se esforzaba por respirar y, en lo que a él respecta, “es verdad que ves tu vida pasar ante los ojos en el instante que estás a punto de morir”. Luego perdió la conciencia.

En el hospital pusieron en una bolsa la ropa de Diogo y se la entregaron a sus padres asegurando que las heridas eran muy severas y que no sobreviviría. Pero, en contra de todo pronóstico, en menos de una semana ya estaba dejando el hospital. La recuperación total, tanto emocional como física, le tomó mucho más tiempo. Según él, la silla de ruedas —la cual se convirtió después del incidente en su principal medio para moverse— es simplemente la consecuencia visible de lo que experimentó.

Al principio tenía verguenza y por un tiempo se negó a salir de casa hasta que su padre le dijo que tenía dos opciones: recostarse y esconderse para siempre o vivir. Diogo escogió la vida: “Me di cuenta de que mi vida no había terminado, sólo había cambiado”, afirma. Desde ese momento comenzó a tocar aún más instrumentos: además de la guitarra eléctrica, aprendió a tocar el violín y la armónica, entre otros. Regresó a la escuela, afrontó al principio la reticencia y reserva de sus compañeros de clase y aprendió a usar el humor para desactivar posibles situaciones marcadas por prejuicios. “Cuando la gente me tenía lástima, yo no podía evitar sentir lástima por ellos. ¿Dónde están mis limitaciones? ¿Acaso alguien diría que Stephen Hawking era limitado? Las limitaciones están en la mente de aquellos que afirman que soy incapaz de hacer algo”, argumenta.

Diogo ve todo el proceso por el que pasó como algo fundamental para su crecimiento personal: algo que le hubiera tomado años asimilar le tomó, después del accidente, simplemente unas cuantas horas.

Antes de la silla de rueda solía hacer locuras. Me rompí la muñeca, me corté la barbilla y la frente. Solía patinar agarrado de los autobuses. Y entonces de repente ese niño que se creía indestructible estaba ahora echado en una cama de hospital. En una cuestión de horas el niño se convirtió en un hombre. Me tranquilicé y comencé a pensar en estudiar, en tener un futuro.

Hoy estar en SAP también satisface esa necesidad. Para él, la parte más importante del trabajo son los desafíos constantes y sentirse estimulado. “Muchos de los lugares que contratan a personas con capacidades especiales parece que lo hacen por obligación y a mí nunca me gustaría que me contraten por eso. Aquí ellos no vieron una silla de ruedas, sino que vieron a Diogo”. Esto por supuesto no significa que la silla de ruedas puede ser ignorada: accesibilidad es el factor clave y debería ser tomado en cuenta tanto en entornos públicos como en privados.

Ahora, al ser un hombre de 24 que piensa en el futuro, Diogo planea terminar la universidad y comprar un auto lo antes posible. A pesar de no estar muy apegado a las posesiones materiales, un auto lo ayudaría enormemente a ir a lugares a los que el transporte público aún falla en proveer accesibilidad inclusiva. Además, Old Trash —que tuvo una pausa de un año— decidió hacer un regreso por la aclamación popular. Los fans recurrieron recientemente a los medios sociales para quejarse sobre la ausencia de la banda justamente en el momento en que estaba creciendo: en el 2016 abrieron un concierto para Angra, una banda brasileña de power metal internacionalmente aclamada.

Muy pronto Old Trash se reunirá para retomar su misión original: inspirar y alentar a la gente para que continúe peleando sin importar qué obstáculo esté en su camino, un compromiso que Diogo también mantendrá fuera del escenario.

Fragmento de la canción Cáncer de Old Trash. Escrita por Diogo:

Si piensas que el agujero no tiene fin

Podemos cavar más profundo

Y si piensas que perdiste el juego

Podemos volver a jugar

Y si piensas que ese es el final

Es tiempo de regresar al pasado

Y si no puedes ir al cielo

Podemos vivir juntos para siempre



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