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SÃO LEOPOLDO muro por SAMUEL FREIRIA

Independencia, fuerza y equilibrio

Paula Jacomo

Head of Human Resources - Latin America

Paula nació en una familia de mujeres fuertes. Mataron a su abuelo materno, y la abuela estuvo cara a cara con el criminal y lo perdonó ‒pero eso no cambió el hecho de que tuvo que criar a sus siete hijos sola. La madre de Paula, conocida por todos como Baby, era la menor, y continuó la saga de la familia de huir de los estándares impuestos. En la década del 60, se casó, pero decidió separarse enseguida, embarazada ya de Paula. En 1977, cuando la Ley del Divorcio fue aprobada en Brasil, corrió a oficializar lo que hasta entonces había sido una “separación”. Su padre nunca formó parte de la vida de la familia.

En la confección de ropas infantiles donde trabajaba, Baby fue la primera vendedora mujer y abrió las puertas para muchas otras debido a su excelente desempeño.

Ella siempre tuvo esa característica audaz, feminista, de querer ocupar espacios que eran negados a las mujeres.

Llevando en serio la enseñanza de ser independiente, Paula empezó a trabajar a los 15 años y nunca más paró. Cursó psicología y luego se especializó en el área corporativa, en recursos humanos, fascinada por el dinamismo y la diversidad de perfiles que se presentaban. Determinada, no tuvo miedo de arriesgarse. La comprensión interpersonal, su empatía y la comunicación son características que la ayudaron a crecer y están presentes en su día a día.

Ya que el trabajo siempre fue parte importante de su vida, no sorprende que haya conocido a su marido, Marcelo, trabajando. Se casaron en el año 2000 y, en 2004 tuvieron a su hijo, Lucas. La rutina de trabajo siguió el ritmo acelerado ‒para ella, familia y trabajo siempre fueron complementarios.

No es necesario escoger entre una cosa y laotra. Me acuerdo de mi madre, que siempre fue sola con sus dos hijas y conciliaba todo, no sentimos que nos faltaba nada.

La relación con su marido siempre ha sido de complicidad. Si allá afuera todavía existe una sociedad machista que espera que la mujer se ocupe de todas las actividades de la casa, de la puerta para adentro eso no existe para la pareja. Los dos ya hicieron sacrificios profesionales y personales, y el otro siempre estuvo allí para apoyar. Por un tiempo, cuenta Paula, fue su marido quien tuvo que ceder en la carrera: después que su hijo nació, era como si ella tuviese que probar para el mercado de trabajo que eso no reduciría su productividad ‒algo que no suele afectar a los hombres.

Si durante una reunión el teléfono toca y un hombre para y atiende, a todo el mundo le parece lindo y lo ven como alguien dedicado. Si eso pasa con una mujer, no es así.

Hoy, Paula cree que el secreto es el equilibrio entre las diferentes áreas de la vida. Lo aprendió con el tiempo. Cuando le diagnosticaron un linfoma a su madre, administró su tiempo para dedicarse a los cuidados de ella. “Es preciso medir, en la vida, cuánto tu presencia va a ser determinante, y eso es posible con la maduración. Lo más importante de todo es no victimizarse, ni culparse. Es preciso, siempre, evaluar qué se está dejando de lado”, defiende.

Su madre no resistió a la enfermedad, pero Paula supo disfrutar la oportunidad de la convivencia son ella. Eso, por supuesto, no hizo la pérdida menos sufrida. La relación entre Paula, su hermana y su madre siempre fue muy fuerte. Desde pequeña, cuando tenía alguna presentación importante en el colegio, Paula veía a Baby desde el escenario, y eso funciona hasta hoy, en sus actividades en el trabajo. Fue con ella con quien aprendió a conectar a personas y a respetar la diversidad, y esas se volvieron sus dos pasiones ‒que, hoy, están reunidas en su función en SAP, al frente del área de Recursos Humanos en América Latina.

Desde que empezó a trabajar, Paula lo hizo en ambientes mayoritariamente compuestos por hombres. A medida que iba avanzando en la carrera, notaba que había cada vez menos mujeres en posiciones de gestión. Por eso, hoy se dedica a ayudar a revertir esta situación. Aunque el escenario sea menos desigual que cuando entró en el mercado de trabajo, ella sabe que todavía hay un largo camino por recorrer. Dice:

Yo trabajo enuna empresa que se enorgullece de la diversidad, tengo un marido que me apoya y quiere mi éxito y un hijo que admira mi carrera. Sé que estoy en una situación privilegiada y que, infelizmente, todavía no refleja la condición de la mayoría.

El respeto por la diversidad también está presente en la educación de su hijo Lucas, quien desde la infancia ya entiende la importancia de laequidad de género, habla sobre racismo y homofobia y se siente mal cuando identifica situaciones de prejuicio. Es un aliento para quien desea que el camino de la lucha por derechos iguales siga siendo recorrido por las generaciones futuras.

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