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LIMA muro por SEBA CENER

Entregarse a otros

Roberta Martins

Partner Service Representative

Un año antes Roberta se había inscrito en un programa de padrinazgo en el Instituto Amigos de Lucas. La finalidad del programa era asegurarse que los niños tuvieran una familia de referencia, proveerlos con un apoyo emocional, empatía y cuidado. Muchísimos niños estaban a la espera de alguien que los apadrinara. Varios de ellos eran mucho mayores que Luiza y tenían un pesado bagaje emocional. Roberta tuvo que prepararse antes de conocerlos. “Pero uno nunca está totalmente preparado”, reflexiona.

Los niños deciden por sí mismos quién los apadrinará. La idea detrás de este programa es que ellos hablen con los adultos y escojan a la persona a la que se sientan más cercanos. Al principio todos eran un poco tímidos, así que jugaron un pequeño juego para romper el hielo. Los niños caminaban alrededor y le daban una pelota a quien ellos escogieran. Como Luiza era tan tímida, Roberta preguntó a los organizadores si en lugar de eso ella podría pasarle la pelota a Luiza. Ese fue el inicio de una relación que ha durado hasta hoy.

Se familiarizó lentamente con el pasado de Luiza, muy turbulento para alguien tan joven. Ella había pasado la mayor parte de su vida en albergues y, como usualmente es el caso, mientras más crecía menores eran las probabilidades de que fuera adoptada. Es por eso que estos programas de patrocinio son tan importantes.

Luiza ha evolucionado tanto desde la primera vez que la conocí. Ella tenía una barrera emocional muy fuerte. Sin embargo, yo soy quien ha aprendido más durante todo este tiempo.

Ella siente que la experiencia la sacó de su zona de confort. “Es un choque con la realidad cuando te das cuenta de qué tan tontos son tus problemas en comparación a alguien que tiene que dormir afuera en el frío y pasar hambre”, señala.

Ahora a los catorce años Luiza está en el quinto grado y es la primera de la clase, una evolución notable. En el pasado cuando conoció a su madrina por primera vez, odiaba estudiar y ya había repetido dos veces el mismo curso de la escuela. Ni siquiera tenía un acta de nacimiento en aquel entonces, pues su madre no estaba segura cuándo había nacido. Roberta lo solucionó: le consiguió una identificación y, gracias a los beneficios para los empleados de SAP, pudo incluirla como dependiente en su seguro de gastos médicos de la empresa.

Uno probablemente piensa en una madre, un padre y sus hijos cuando describe a una familia. Sin embargo, la definición de ‘familia’ es mucho más amplia que eso. Estoy contenta de que SAP reconozca y valore las diversas configuraciones familiares.

Los padrinos afectivos ganan custodia temporal para poder salir con los niños. Ellos han paseado por la ciudad, celebrado juntos Navidad y visitado varias veces el hogar que Roberta comparte con sus padres, a quienes Luiza ahora llama abuela y abuelo. Roberta se siente como cualquier otra madre lo haría y está contenta de darle a Luiza todo su amor y devoción. Cuando Luiza sea un poco más grande a Roberta le gustaría hacer su sueño realidad y volar en avión con ella. Ese podría ser el primero de muchos viajes juntas.

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