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RIO DE JANEIRO muro por IGOR IZY

Comprenderte a ti mismo

Jesica Gonzalez

Audit Information System Consultant

Jesica tiene tal fascinación por la computación que no puede siquiera recordar cuándo empezó a programar por primera vez. Desde siempre los algoritmos le ofrecieron la precisión y seguridad que otras áreas no le podían proporcionar. Las relaciones sociales, por ejemplo, las cuales carecen de un poco de lógica, siempre fueron un reto para ella. Cuando le diagnosticaron un trastorno del espectro autista hace algunos años, antes de cumplir treinta, algunos de esos desafíos comenzaron a tener más sentido.

Antes estaba muy confundida. Pensaba que mi comportamiento era extraño, pero no podía comprender por qué.

Su primera reacción fue la negación: No creía que un diagnóstico tan tardío fuera posible. Pero cuando empezó a investigar un poco, se sintió identificada con las características citadas por los autores, muchos de los cuales habían experimentado una situación similar a la de ella. Consultó a un psicólogo y a un psiquiatra y fue diagnosticada con Síndrome de Asperger, un subtipo de TEA.

Fue un alivio. Comencé a comprender mucho sobre mí misma y cómo otras personas pensaban de una forma distinta a la mía. Descubrir el autismo cambió la forma en que veo el mundo.

Según la red de Autismo y Trastorno Generalizado de Desarrollo de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), se ha identificado con TEA en uno de cada 68 niños norteamericanos.

Al ver en su pasado, Jésica puede identificar muchas conductas que hoy en día pueden ser explicadas por el diagnóstico. Por ejemplo, cuando era niña se machucó el dedo con una puerta y no dijo ni una palabra ni soltó una lágrima. Tiene un umbral del dolor muy alto y, en consecuencia, lo que parecía tan doloroso para todos alrededor, para ella no era nada del otro mundo.

Las relaciones, sin embargo, siempre han sido intrincadas. De niña vivía con su familia en Francia. Cuando regresó a su ciudad natal, Buenos Aires, a ella le fue mucho más difícil integrarse en la escuela.

Solía quedarme en una esquina meciéndome, que es probablemente lo que muchas personas se imaginan cuando piensan en alguien del espectro de autismo.

En ese momento vio a un psicólogo, pero no fue diagnosticada.

Cuando era adolescente tomó clases de teatro y quedó fascinada por las expresiones faciales y la comunicación no verbal, lo cual le ayudó a enmascarar algunas de las características del autismo. "Todos tenemos en cierta medida plasticidad neuronal, sabemos qué hacer para adaptarnos". Las dificultades pueden trabajarse. Actualmente, Jésica tiene un ejemplo perfecto de esto en casa: Lizzy, una perra de tres patas. Uno podría pensar que ella no puede correr, pero sus músculos se han desarrollado para hacerlo y de hecho hoy le encanta correr y jugar con varas. Así es como uno supera sus obstáculos”, explica.

Jesica afirma que mientras algunas personas dentro del espectro autista son buenas en el arte, ella siempre tuvo un talento natural para encontrar patrones en códigos computacionales:

Puedo ver cada detalle. Estaba obsesionada con la computación y aprendí mucho por mi cuenta.

Es por eso que al escuchar que SAP tenía vacantes a través del programa de Autism at Work, no lo pensó dos veces. La iniciativa, que tiene como objetivo incluir a personas con autismo en el lugar de trabajo, tiene en cuenta los rasgos de alguien dentro del espectro autista. Por ejemplo, después de que los candidatos eran seleccionados tenía lugar una entrevista formal. Si cualquiera de los entrevistados no lograba hacer contacto visual, lo cual es muy común, los reclutadores sabían que no debían considerarlo como algo negativo.

Seis candidatos participaron en el entrenamiento que duró un mes. Durante ese periodo sus habilidades fueron evaluadas basándose en una tarea de programación de LEGO® robots y según las dinámicas de grupo que se desarrollaron durante el proceso. En el entrenamiento, los participantes fueron divididos en dos equipos y tenían que enfrentar un reto: Programar a los robots para crear una utilidad informática que ayudara a la gente mayor a ser autónoma. “Por supuesto, el producto final era importante, pero la cuestión principal era cómo trabajábamos como equipo”, explica.

Arrastrá el mouse para ver las fotos del antes y el después del muro de Jesica.

Durante el proceso de selección y cuando finalmente se unió a la empresa, Jésica estuvo segura de que sus colegas la respetarían por quien era. Ya había aprendido a lidiar con su sensibilidad auditiva, la cual siempre fue un problema. Su familia y amigos comprendían que no estaba siendo grosera cuando les pedía que le bajaran el volumen a la música o que hablara más bajo, y en el trabajo nadie la ve feo cuando usa tapones para los oídos. De la misma manera, nadie se siente incómodo con su necesidad de usar lentes de sol para minimizar el malestar que le causa la luz incluso en la oficina. “En esas situaciones es cuando estar en un lugar inclusivo hace toda la diferencia. Sé que no sufriré ningún tipo de discriminación por esas cosas”, dice feliz de al fin comprenderse a sí misma y de que su entorno también la entienda.

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