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SÃO PAULO muro por SEBA CENER

Aprender sobre la marcha

Jucieli Baschirotto

Cloud Support Team Manager

Jucieli pasó la mayor parte de su vida viajando. Sería una tarea imposible calcular la distancia que ha viajado desde que era pequeña. Más de diez mil kilómetros separan Joinville, la ciudad brasileña donde pasó la mayor parte de su adolescencia, de Alemania. Y ese fue sólo el inicio. Hoy, a los 36 años, ha acumulado kilómetros, historias y aprendizajes.

Jucieli nació en São Ludgero, un pueblo con casi diez mil habitantes situado en un área rural del sur de Brasil. Cuando tenía quince años, su familia se mudó a Joinville, a alrededor de 300 kilómetros de distancia, donde ella terminó la escuela, empezó la universidad y obtuvo un título universitario en Lenguas. Hasta ese momento nunca había salido de Brasil, pero ya llevaba un tiempo estudiando alemán. Cuando se enteró sobre la oportunidad de pasar un año en Alemania trabajando como au pair cuidando niños, no dudó ni por un segundo. El hecho de que no habría gastos de alojamiento sin duda la ayudaron a aventurarse. Su hermano la ayudó con los boletos. Ella ignoró todas las preguntas incómodas: ¿Y si…? ¿Estás segura? ¿Sola?

Eso no significa que ella no estuviera asustada o nerviosa, de hecho, lo estaba. Lloró mucho durante el vuelo. Era su primera vez en el extranjero lejos de su familia. Ya en Europa se dio cuenta que los dos años que pasó estudiando alemán no fueron suficientes para poder comunicarse. Adaptarse al nuevo entorno fue difícil, pero después de tres meses todo comenzó a mejorar. Empezó a tomar clases de alemán, se acostumbró al idioma e hizo nuevos amigos.

Trabajaba y vivía con una familia de cuatro: madre, padre y sus dos hijos. Le pidieron que se fuera apenas tres meses después de que llegó. En ese momento Jucieli tenía dos opciones: regresar a Brasil y encontrar un nuevo trabajo o quedarse y buscar otra familia para que fuera su anfitriona.

Decidió quedarse. Después de todo, su meta era vivir allí por un año. La agencia responsable de contactar a otras familias no fue de mucha ayuda, así que ella buscó por sí misma un nuevo hogar. Casi un mes después, encontró finalmente a la familia con la que se quedaría hasta el final de su viaje. El lazo que construyeron fue fuerte, tanto así que once años después, durante un viaje de negocios, los visitó en Alemania. Ese año viajó a más de diez países: Francia, Inglaterra, Holanda, Italia, Hungría, Austria… tantos que perdió la cuenta.

Jucieli aprendió mucho sobre sí misma en esa época que ahora se refiere a esos tiempos como “los años en los que se volvió humana”. Regresar a Brasil fue extraño para ella.

Fue como si nunca me hubiera ido. Me sentía diferente, pero todos los demás estaban igual.

Volvió a enseñar inglés, pero el trabajo no la satisfacía, quería dedicarse a otra carrera.

Poco tiempo después empezó a salir con un chico y se mudó con él a su país natal, Uruguay, y no tenía planes de regresar. Allí fue contratada por una empresa que prestaba servicios a SAP y comenzó a trabajar en reclutamiento y adquisición de talentos. Este era el cambio profesional que estaba buscando. Estaba tan fascinada con su cambio de profesión que hizo una maestría en Recursos Humanos. En el 2009, cuando la compañía cerró, tuvo que empezar a enseñar portugués a los locales. Al siguiente año la contrató una empresa multinacional. Sabía que el hecho de hablar tantas lenguas —portugués, inglés, alemán, español— le conseguiría un trabajo.

Seis meses antes de terminar su maestría su relación llegó a su fin, así que decidió regresar a Brasil. No pudo haber mejor momento:Recibió una oferta de trabajo de SAP. Las entrevistas duraron mes y medio. En el instante en que recibió la oferta oficial, regresó a su país de origen. Dos semanas y media después se mudó a São Leopoldo, una ciudad en el sur de Brasil donde ha vivido desde 2011. Tuvo reuniones virtuales con colegas y su tutor de tesis para finalizar la tesis de maestría y sólo regresó a Uruguay para presentar su trabajo final.

“Todas esas experiencias me hicieron resiliente. Cuando en el ojo del huracán, uno normalmente siente desesperanza. Hoy veo las cosas diferente e intento obtener lo mejor de cada situación”, dice al hablar sobre la sabiduría que ella aplica en el mundo personal y profesional.

La vida en Alemania y Uruguay no fue un lecho de rosas, pero no me arrepiento de nada. Uno no puede tener miedo de irse a la aventura. Siempre que tengo la oportunidad de animar a otros a viajar, lo hago, especialmente si son mujeres.

Hoy, Jucieli valora cada experiencia por la que pasó, consciente de que estas la llevaron hasta el lugar en el que ahora está. En SAP comenzó trabajando en Recursos Humanos para Brasil y América Latina. Después dirigió Reclutamiento Universitario. En 2017 asumió la dirección de un equipo de soporte técnico para la nube.

Estoy emocionada por este nuevo reto profesional. Salir de Recursos Humanos y unirme al equipo técnico es un gran cambio. SAP ha apoyado mi desarrollo profesional desde el primer día y esta vez no fue distinto. Tener la posibilidad de moverse lateralmente y sentirse valorada es bastante genial.

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