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SAN JUAN muro por Colectivo Morivivi

Abrir puertas

Susel Cruz

Directora de ventas de Global Solutions

Cuando Susel llegó a México, llevaba una mochila, un par de zapatos y tres mudas de ropa. Recién graduada en Periodismo, la joven dejó Cuba sola en busca de nuevas oportunidades.

En ese nuevo país, se encontró con un pueblo semejante al cubano, acogedor y resiliente, y una sociedad totalmente diferente. Sin embargo, tuvo poco tiempo para pensar en esas similitudes y diferencias; su prioridad era encontrar empleo lo más rápido posible

Enseguida se encontró frente a dos oportunidades: ser recepcionista en una concesionaria de automóvileso en una empresa de tecnología. Escogió la segunda, sin saber cuánto la decisión afectaría su historia a partir de ese momento: años más tarde, la experiencia en esa área la ayudaría a conseguir un puesto en SAP, pero aún no llegamos a esa parte.

Apenas comenzó a trabajar como recepcionista en esa compañía, se informó a Susel que estaría bajo unperiodo de prueba de 15 días para determinar si permanecería en el puesto. Ella aceptó, segura de que encontraría allí su lugar. Y así sucedió. Encontró cajones y armarios repletos de documentos y contratos desorganizados, y se ofreció a ponerlos en orden. Cada vez que el jefe necesitaba un documento, ella sabía exactamente dónde estaba. La efectivizaron y comenzó a trabajar a su lado.

Un día, en la oficina, alguien se había comprado un reloj en Canadá que había llegado con defectos. Susel había aprendido a hablar francés cuando estaba en Cuba y, de nuevo, en aquel momento, todavía no tenía idea de cómo eso afectaría su vida. Pero, para entender cómo llegó al episodio del reloj canadiense, vamos a volver algunos años en el tiempo; después de todo, la vida de Susel tiene una trama muy intrincada.

Susel nació en Cuba en una familia humilde. Para que pudieran ahorrar en comida y ropa, fue a estudiar a una escuela militar, donde podía pasar toda la semana. Allí, descubrió que era buena para comunicarse y decidió estudiarPeriodismo.

Así fue como entró a la Universidad de la Habana, lo que, según ella, le mostró «otras realidades y posibilidades». Entonces, decidió que deseaba seguir tejiendo la trama de su historia en otro país.

En la capital cubana había una filial de la Alianza Francesa, y Susel lo vio como una oportunidad para probar una nueva vida en otro lugar. A los 20 años, aprendió francés, obtuvo una beca y consiguió su pasaporte, pero no laautorización del gobierno para dejar su país natal.

Poco después, conoció a la dueña de una escuela mexicana para la que comenzó a traducir textos del francés al español. "Yo decía que no veía cómo salir del país y ella me dijo que me ayudaría a conseguir los papeles para entrar en México", cuenta Susel.

La familia de la joven tenía un apartamento y, para que Susel pudiera seguir su sueño, lo pusieron en venta. Con el dinero, ella consiguió los documentos necesarios y dio inicio a su historia en México.

Volvamos, ahora, al reloj canadiense: era defectuoso y, para arreglarlo, era necesario comunicarse con el fabricante en el único idioma en el que se ofrecía el soporte técnico: el francés. Como el dueño del reloj no hablaba el idioma, Susel se ofreció a hacer la llamada. Llamó al fabricante, le explicó el problema y lo convenció de enviar un nuevo producto.

El jefe la escuchó hablar y detectó su talento para argumentar y persuadir a las personas; en otras palabras, para abrir puertas. Le dio una lista de los clientes más «difíciles» para que la joven se comunicara con ellos.

Susel tenía cada vez más ganas de aprender sobre negocios. Realizó investigaciones y cursos y obtuvo todas las certificaciones comerciales posibles. Golpeó a la puerta del director comercial de la empresa y le dijo que merecía tener la oportunidad de crecer. «Usted debe tener miedo de sus sueños, porque pueden llegar a hacerse realidad», le respondió él.


La promovieron y pasó a ser responsable de la comunicación con los clientes y de organizar reuniones. El jefe quedó impresionado: mientras que sus colegas conseguían programar dos reuniones a la semana, ella programaba dos al día, y así demostraba que abrir puertas era, efectivamente, un talento. Así, la nombraron líder del equipo.

Poco después, la joven descubrió que, aun como líder del sector, siendola primera en llegar y la última en irse, ganaba menos que todos los demás. Pidió un aumento, recibió una mala propuesta, se postulópara otra empresa y consiguió un nuevo empleo. Después de todo, su trabajo era abrir puertas, por lo que no le fue difícil abrir una para sí misma.

En elcamino, conoció a muchas personas increíbles, con las que tuvo ocasión de intercambiar experiencias y aprender lo más posible. En poco tiempo, aprendió a conducir, se compró un automóvil y empezó a visitar a los clientes: estaba, oficialmente, trabajando en el sector de ventas.

Entre conversaciones y visitas, surgió la propuesta de trabajar en una nueva compañía, en la que iniciaría un proyecto en un sector todavía bastante inexplorado: necesitaban a alguien que no tuviera miedo a tomar desafíos.

Durante esa trayectoria, Susel nunca paró de abrir puertas. Conoció a una empleadade SAP, se interesó por la empresa y consiguió un puesto de trabajo allí. En SAP, pasó a trabajar cosechando y recolectando los frutos de las muchas competencias que había desarrollado a lo largo de su trayectoria. Después de todo, se desempeña como directora de ventas en una de las mejores empresas de tecnología para las que se puede trabajar, según la clasificación del ranking Great Place To Work.

"Es una larga historia, pero fue así como llegué aquí. México me dio muchas oportunidades. Pude tener un automóvil y una casa, ayudar a mi padre, a mi suegra, a mis abuelos", reflexiona, mientras piensa cuál será la próxima puerta a abrir.

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